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El domingo pasado me dirigía en coche a un encuentro familiar en un pueblecito del norte cuando una entrevista por la radio captó mi atención. Se trataba del promotor de una divertida iniciativa solidaria: ¡una regata de patos de goma por la ría de Bilbao! El tipo se expresaba muy bien, con chispa y con sentido;  se notaba que no estaba hablando de un evento improvisado por unos cuantos chalados, sino de algo muy bien pensado y organizado. Me pareció simpático e interesante. Más aún cuando supe que Mikel, el entrevistado, y su mujer Mentxu decidieron crear la fundación Walk On Project -centrada en apoyar la investigación de enfermedades neurodegenerativas “poco comunes”– después de luchar por salvar la vida de su hijo Jontxu afectado por una de esas dolencias infrecuentes y poco investigadas.

Cuál no sería mi sorpresa cuando al encontrarme con una de mis sobrinas me dijo que en su clase habían apadrinado a 4 patos. Y que ‘su pato’ en concreto era el 10.675. Tenía que ayudarle a seguirlo después de la comida (la estropatada daría comienzo a las 16h.) Resulta que el hermano mayor de Jontxu va al mismo curso que mi sobrina. Eso explicaba su entusiasmo y generaba en mí mayor intriga por la coincidencia con la entrevista de la radio.

Estaba la chiquilla tan emocionada que, a la hora de la regata, no me quedó otra que conectarme a la web de WOP para seguirla por streaming. Y ¡nueva sorpresa! Lo que yo esperaba que fuera una fiesta de unos cuantos niños y padres de un colegio con unos  patitos resultó ser todo un acontecimiento en la ciudad: participaban más de 30.000 patos (el nº del pato de mi sobrina ya me había extrañado, pero pensé que seguramente era una estrategia y no habría un pato con el nº1 sino que habría empezado por un número alto para dar ambiente. Otro error: su profesora tenía el pato nº1…), las orillas de la ría y los puentes se veían atestados de gente, había traineras y piraguas que acompañaban a los patos, varios reportajes muy graciosos en los que se entrevistaba a patos que habían abandonado o sido descalificados, y un ambiente festivo que reinaba por doquier. Espectacular. Por supuesto, por la noche salió en las noticias de varias cadenas.

Si querían llamar la atención, desde luego que lo han conseguido, con pasión, creatividad y mucha imaginación. Me alegro enormemente del éxito de esta iniciativa y de las demás que han tenido, como la banda de música y los festivales. Admirable la fuerza y el teson de unos padres que renuncian a su trabajo y dan todo lo que tienen por mejorar la vida de su hijo y de quienes sufren enfermedades similares a la suya. Desde luego, se merecen todo el apoyo que podamos prestarles.

¿Conoces historias o iniciativas similares, en las que la creatividad se ponga al servicio de los que más lo necesitan? Agradecería que las compartieras conmigo y con el resto de lectores. Muchas gracias.

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