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IMG_0822Otros autores, van más lejos que Nohria y Khurana, y proponen una revisión profunda de los modelos y teorías del management generalmente aceptados, y que son transmitidos fundamentalmente a través de las escuelas de negocios y la universidad.

En los últimos años se han alzado voces autorizadas que reclaman un cambio de paradigma en la concepción del management. Sumantra Ghoshal, uno de los autores más críticos con los modelos actuales, sostiene que el excesivo “economicismo” que domina el pensamiento actual sobre management -e incluye a la Escuela de Dirección Estratégica, a la Teoría de la Agencia y a la Teoría de los Costes de Transacción- explica en buena medida muchos de los escándalos corporativos recientes. Si las universidades y escuelas de negocios propagan teorías ideológicamente amorales, de alguna manera están liberando a sus alumnos de cualquier sentido de responsabilidad moral. Ghoshal insiste en que no conviene olvidar el carácter auto-profético que pueden tener -a diferencia de las ciencias naturales- las ciencias sociales: si los modelos asumen agentes oportunistas y cortoplacistas, y estos modelos son transmitidos acríticamente en las universidades generación tras generación, los agentes acabarán comportándose exactamente de la manera predicha en dichos modelos, lo cual será utilizado posteriormente para argumentar que los modelos propuestos eran efectivamente válidos, generándose de este modo un círculo vicioso.

En este sentido, y aun a riesgo de parecer exagerados, podríamos afirmar que una gran mayoría de los investigadores de management contemporáneos, en su afán por ganarse el respeto de sus colegas de las ciencias consideradas “exactas”, han adoptado un determinado enfoque científico con el propósito de descubrir leyes universales basadas en relaciones estadísticas de infinidad de datos, de tal forma que se pueda convertir el management en una suerte de física en donde la intencionalidad humana queda reducida a su mínima expresión.

Por supuesto, hay quienes se rebelan ante esta visión por considerar que es utópica y, además, puede socavar buenas prácticas empresariales procedentes del mundo real y no de abstracciones teóricas. Autores contemporáneos como Peter Moran, Robert Sutton, Henry Mintzberg, Peter Senge, Arie de Geus, Donald Hambrick o el propio Ghoshal, han propuesto volver a los clásicos situando a los directivos, sus decisiones, acciones y logros en el centro del análisis. Retornar de alguna manera a autores clásicos como Peter Drucker, Mary Parker Follett o Chester Barnard y destilar su esencia para resolver problemas actuales. Otorgarle una mayor importancia a la investigación basada en el fenómeno objeto del estudio sin encorsetar la investigación dentro de una u otra teoría de forma artificial. Volver a prestigiar la investigación clínica en cooperación con la investigación actual basada en el análisis cuantitativo, que a menudo no tiene en cuenta ni las especificidades de cada empresa ni la intencionalidad de sus directivos, y en donde muchas veces los agentes quedan aplastados bajo los modelos propuestos. Avanzar, como apunta Peter Senge, hacia una concepción de la empresa entendida ésta como una organización que aprende, un organismo social basado en un sistema de conocimiento.

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