Etiquetas

, , , ,

Chester Barnard desarrolló una Teoría de la Aceptación de la Autoridad que se contrapone completamente a las enseñanzas de la teoría clásica (Taylor, Max Weber…) y recuerda a las reflexiones de Mary Parker Follet.

Verificó éste autor cómo la autoridad algunas veces no es efectiva: las órdenes son desobedecidas y la desobediencia es evidenciada por quienes tienen esa autoridad. Esto se debe, en su opinión, a que la autoridad no reposa en el poder de quien la posee, ni viene de arriba hacia abajo, según lo afirman los pensadores precedentes. Al contrario, la autoridad reposa en la aceptación o no por parte de los subordinados. El individuo no obedece por la legitimación de la autoridad, sino tras evaluar si la obediencia le trae ventajas que quiere obtener o la desobediencia le acarrea desventajas que prefiere evitar. En este sentido, cabe distinguir entre poder y autoridad.

AUTORIDAD DEL SUPERIOR

                           Aceptar

No Aceptar

DECISIÓN DEL SUBORDINADO

Sí, cuando:

hay ventajas en aceptar

hay ventajas en no aceptar

No, cuando:

hay desventajas en aceptar

hay desventajas en no aceptar

Fuente: I. Chiavenato.

  Según Barnard, la autoridad es un fenómeno psicológico a través del cual las personas aceptan las órdenes y decisiones de los superiores en ciertas condiciones. Distingue cuatro formas de autoridad:

  • Autoridad objetiva: proviene de la disposición individual a respetar al jefe por sí mismo o por su posición.
  • Autoridad subjetiva:depende de cómo interpretan las personas una orden. Ésta sólo será cumplida cuando:
    • sea comprendida;
    • se la considere coherente con los objetivos de la organización en ese momento;
    • el que la recibe la vea coherente con sus objetivos personales; y
    • tenga la capacidad mental y física para llevarla a cabo.
  • Autoridad de posición: es lo que posee un sujeto “solo por razón de la ventaja de su puesto”. En este sentido, se identifica con el poder legítimo. Viene definida por la posición en la organización formal.
  • Autoridad de dirección: es la que se atribuye a ciertos hombres por su capacidad (conocimientos, inteligencia, etc.) con independencia de su posición. Está relacionada con el poder de referencia, pues sólo existe en la medida en que es reconocida por los demás miembros. Se trata de la autoridad propia de la organización informal.

Este nuevo concepto de autoridad enfatiza la enorme importancia de la comunicación interna, pues si las órdenes no son entendidas, no generan autoridad. Complementariamente, no se deben emitir órdenes que no puedan ser obedecidas, pues eso destruye la autoridad, la disciplina y la moral de la organización. Las relaciones de autoridad dependen de los motivos por los cuales las personas acepten las decisiones y las órdenes de los superiores. Así, si lo único que persigue un subordinado es un incentivo económico, la autoridad de posición será suficiente para conseguir su contribución al sistema. Si por el contrario éste busca satisfacer motivos no económicos, será preciso hacer uso de la autoridad de dirección para inducirle a contribuir plenamente al sistema.

Anuncios