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Quiero comenzar esta entrada pidiendo disculpas a mis pacientes lectores por mi ausencia de más de un mes.

Puedo alegar una excusa que a mí me sirve: he estado muy atareado cambiando de trabajo. Sí, una vez más. He dejado la compañía -grande- en la que estaba para iniciar un nuevo proyecto; esta vez más humildemente personal, como emprendedor. De hecho, aunque ya he comenzado a poner las bases, aún me llevará un tiempo lograr que vaya tomando cuerpo y, por tanto, conseguir cierta calma y regularidad. Las perspectivas son buenas, los compañeros de viaje, magníficos y las ganas, totales.

Quien haya seguido este blog, recordará que en las últimas entradas -de mediados de febrero- eran acerca de los procesos de negociación y de cómo llevarlos a buen puerto basándose en unas miras altas, generosidad y comprensión por ambas partes. Puedo afirmar con satisfacción que así fue con mi (ya antigua) empresa: salió bien y salí bien. Precisamente, cuando escribía aquello estaba en plena búsqueda de un acuerdo. El proceso fue rápido y amistoso porque en ambos lados de la mesa se palpaba el interés de lograr un beneficio mútuo y evitar cualquier atisbo de “mal rollo”. Les estoy muy agradecido por su caballerosidad, pues había muchas otras cuestiones que reclamaban su urgente atención.

Ha sido una gran experiencia trabajar en una compañía tan pionera e innovadora. Ahora toca centrarse en construir algo nuevo; en luchar por hacer los sueños realidad.

Pasada la primera fase de esta transición y resuelto buena parte de las contingencias propias de un cambio de esta envergadura, me comprometo a retomar el blog. Palabra de vasssko.

Y dado que el objetivo de esta bitácora no es hablar de mí ni de mis cambios laborales, vamos a ver si termino con algo que echarnos a la mente. Ya está: rescato algunas notas que tengo del gran Nelson Mandela (por desgracia, no puedo asegurar que sean literales):

  • “Hay pocas desgracias en este mundo que no puedas convertir en un triunfo personal si tienes una voluntad de hierro y la habilidad necesaria.”
  • “Lo que diferencia a una persona de otra no es lo que le ha sido dado, sino lo que es capaz de hacer con lo que tiene.”
  • “Las heridas que no se ven son más dolorosas que las que se pueden ver y curar por un médico.”
  • “La paz es la mejor arma para el desarrollo que un pueblo puede poseer. Acabar con la pobreza no es un gesto de caridad, es un acto de justicia.”
  • “He aprendido que el valor no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Yo he sentido miedo más veces de las que puedo recordar, pero siempre lo escondí tras una máscara de osadía. El hombre valiente no es el que no tiene miedo, sino el que lo conquista.”
  • “Si la experiencia de Sudáfrica ha significado algo para el mundo, esperamos que sea haber demostrado que cuando gente de buena voluntad supera sus diferencias en favor del bien común, se pueden encontrar soluciones justas y pacíficas hasta para los problemas más intratables.”
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