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cliente, conocimiento del cliente, diferenciarse, experiencia de compra, fidelizar, innovación, preguntar
Hace muy poco he descubierto la existencia de una enseña muy interesante por su vocación innovadora combinada con su empeño por ofrecer productos funcionales acabados con un cuidado diseño. Se trata de Oxo, una prestigiosa firma neoyorquina que define su misión como la de proporcionar a los consumidores productos innovadores que les hagan la vida cotidiana más fácil. Sin duda, una promesa de marca atractiva.
Oxo está especializada en utensilios de cocina, aunque también ofrece productos de limpieza, de baño, de almacenaje, de jardín e incluso de oficina. En conjunto, más de 700 pequeños aparatos, siempre elegantes y a la vez prácticos. Ha revolucionado su sector mediante la combinación de un diseño ergonómico con un aspecto moderno que ofrece comodidad, rendimiento y facilidad de uso. Muchos de sus inventos se han hecho famosos, como sus bien conocidos mangos antideslizantes y de fácil agarre, la centrifugadora de lechuga o el sacacorchos con silueta humana.
Tanto es así que unos 30 objetos con su logo están expuestos en la Smithsonian Institution, única colección de diseño antiguo y moderno de Estados Unidos. Pero, como suele suceder con las compañías de vanguardia, en el caso de Oxo casi son más interesantes sus errores que sus frecuentes aciertos. Como marca innovadora que es, asume riesgos y naturalmente en esas apuestas a veces se equivoca. Ahora bien, como la empresa abierta y ávida de conocimientos que también es, de sus equivocaciones sabe sacar grandes aprendizajes. Y de eso todos podemos aprender, sin invertir mucho más que unos minutos.
En 2005, Fast Company dedicaba un artículo a los errores de Oxo. Entre ellos, mencionaba dos, que son a los que me voy a referir aquí: un pasapurés y un cortaquesos. En ambos trató de mejorar un aparato que ya existía y en ambos fueron los clientes quienes le advirtieron que no iba por el buen camino. Rectificó y acertó.
En la concepción inicial del pasapurés buscó mejorar el diseño convencional, pero manteniendo fundamentalmente la estructura tradicional. Recibió entonces la carta de un cliente -que sabía que podía hacerlo mejor- en la que cuestionaba su solución. Sencillamente preguntaba por qué había mantenido el mango vertical, usualmente tan incómodo, en lugar de introducir un mango horizontal, más cómodo, natural y sencillo de usar. Oxo acusó recibo, regresó al laboratorio y creó el prensa-purés Santoprene, robusto y a la vez ligero, que no exige demasiada fuerza física. Posee un mango suave y antideslizante que asegura un gran confort, cuenta con un bol interno de acero inoxidable ideal para alimentos calientes, incluye tres discos para seleccionar el grado deseado de trituración, dispone de un único botón que facilita el intercambio de los discos, sus patas antideslizantes permiten mantenerlo encima de recipientes de hasta 28cm de diámetro. Además, para que ocupe menos, las patas se pliegan y todas las piezas son aptas para el lavaplatos.
Así como con el prensa-purés se quedaron cortos, con el cortaquesos, en cambio, se puede decir que se pasaron de listos. Quisieron mejorar el procedimiento que se emplea para cortar quesos textura frágil como el Roquefort o el noruego Jarlsberg. Tradicionalmente se ha utilizado un alambre con mango que permite cortar tajadas muy finas sin que se desgrane el queso. El problema que observaron en Oxo es que el alambre con frecuencia se rompe, a veces a mitad de corte, lo que resulta bastante incómodo. Decidieron proponer un sistema nuevo en el que el alambre era sustituido por una cuchilla metálica mucho más resistente. Sin embargo, los usuarios se rebelaron porque echaron en falta el tradicional alambre, al que estaban acostumbrados y les parecía esencial. Oxo, humildemente, volvió al alambre, mejoró el diseño y perfeccionó la herramienta introduciendo varios avances técnicos que la hacen más cómoda y eficaz: un hilo de acero inoxidable muy resistente, una pequeña rueda que facilita tensar el alambre cuando se afloja, una forma que permite que con el ángulo de la muñeca se pueda graduar fácilmente el grosor de las lonchas, un robusto y suave mango fabricado en fundición de zinc y un alambre de acero de recambio de muy fácil sustitución. Además, sin necesidad de desmontarlo también se puede introducir en el lavavajillas.
Sin duda, son varias las lecciones que podemos aprender de Oxo. Si tuviera que elegir, me quedaría con tres:
- Innovar supone asumir riesgos. Si se hace de manera controlada y consciente, se pueden obtener valiosos aprendizajes.
- Estar atentos a los clientes y contar con ellos sale rentable. Se debe procurar en todas las fases del proyecto: antes de, durante y después de. Tratar de averiguar qué necesidades y deseos tienen (y sienten), cómo viven, qué les puede hacer la vida más grata y qué uso hacen de nuestros productos, cómo los valoran.
- Funcionalidad y vanguardia en el diseño no están reñidos. De hecho, los consumidores cada vez lo aprecian más, incluso en esos pequeños utensilios de cocina.
Muy interesante la capacidad de Oxo por relanzar un producto nuevo incorporando cambios sustanciales. Normalmente en las empresas aparecen muchas escusas para no hacer esto rápidamente (catálogos, desorientación de la red comercial y los clientes, mala imagen, modificar patente, etc.). Sería interesante saber el tiempo que transcurrió entre la aparición del producto inicial y la del producto mejorado.
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Muchas gracias, Ramón, por tu comentario. No puedo estar más de acuerdo con lo que dices.
Por desgracia, carezco de la información sobre el tiempo de respuesta; pero a lo mejor alguien que lea tu comentario nos puede decir algo al respecto.
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Yo destacaría el feedback de los clientes, es decir, entiendo que muchas empresas gastan astronómicas cantidades de dinero, o invierten, en estudios de mercado para conocer a los clientes. Y tener esta relación o contacto (cabe decir que ganada porque Oxo responde) creo que es una ventaja muy destacable.
Además, si alguna familia recomienda una mejora y le hacen caso acertadamente, van a comprar otra marca???
Esto sí es fidelizar
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Muchas gracias, Ignasi. En efecto, los estudios de mercado suelen resultar demasiado caros y no siempre somos capaces de sacarles suficiente provecho. En cualquier caso, siempre será mucho más eficaz el contacto directo con los clientes y, como dices, responder a sus demandas y sugerencias. Esto me recuerda el caso de las sopas de letras, que es muy interesante… trataré de sacar tiempo en los próximos días para relatarlo. También es innovación a partir de propuestas de los clientes.
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me gustaría saber cuales son sus objetivos estratégicos estoy asiendo un trabajo sobre su tienda me puedes solicitar esa información de ante mano gracias.
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Mi pasapurés oxo se atasca con las verduras y deja mucha sin aprovechar ya que tiene un pequeño soporte de plástico negro en las aspas que no deba que se acerque lo que gira a la base con agujeros y queda la mitad de las verduras sin pasar
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